Evaluación global sobre naturaleza revela riesgos sistémicos para la actividad económica y la estabilidad financiera
Dependencia empresarial de los servicios ecosistémicos
Una evaluación reciente respaldada por más de 150 gobiernos, elaborada por la Intergovernmental Science-Policy Platform on Biodiversity and Ecosystem Services, destaca que todas las actividades económicas dependen de la biodiversidad y los servicios que proveen los ecosistemas, desde el suministro de materias primas y agua hasta la regulación climática y la resiliencia frente a perturbaciones.
Esta dependencia convierte la degradación ambiental en un riesgo sistémico para la rentabilidad empresarial y la estabilidad de los mercados, puesto que los servicios ecosistémicos son insumos críticos para sectores productivos clave.
Riesgos financieros y brecha de financiación para la naturaleza
El informe subraya que los flujos financieros globales siguen orientados mayoritariamente hacia actividades que dañan la naturaleza, con un desequilibrio marcado respecto al financiamiento destinado a conservación y restauración. Las inversiones y subsidios perjudiciales para la biodiversidad representan billones de euros, mientras que la financiación para medidas de protección es comparativamente menor, lo que limita la capacidad de las empresas para gestionar y compensar sus impactos ambientales.
Este desajuste resalta la necesidad de integrar los riesgos ambientales en la toma de decisiones financieras y de inversión, así como de rediseñar mecanismos de incentivo que internalicen los impactos sobre la naturaleza en los balances empresariales.
De la ciencia a la movilización de capital
La evaluación científica identifica más de cien acciones dirigidas a que empresas, inversores y gobiernos mejoren la medición, gestión y reducción de impactos sobre biodiversidad, al tiempo que contribuyen a la restauración y al crecimiento sostenible.
A nivel de la Unión Europea, esta evidencia científica está impulsando el desarrollo de instrumentos regulatorios y financieros que faciliten la participación del sector privado en actividades de restauración y gestión sostenible de ecosistemas, incluyendo iniciativas para movilizar financiación privada y crear mecanismos que recompensen resultados positivos para la naturaleza.
Implicaciones para la gobernanza ambiental y la economía
Los resultados del informe refuerzan el argumento de que la protección y restauración de la naturaleza no es solo una prioridad ambiental, sino también económica. La pérdida de servicios ecosistémicos tiene potencial para generar interrupciones en cadenas de suministro, aumentar la volatilidad de los mercados y agravar las amenazas a la estabilidad financiera si no se incorporan adecuadamente en los marcos de gestión de riesgos empresariales y financieros.
El impulso hacia modelos de negocio “nature-positive” requiere una transformación de las prácticas de inversión y de la estructura de incentivos, así como sistemas robustos de divulgación y evaluación de riesgos ambientales que permitan a las empresas alinearse con los objetivos globales de sostenibilidad y resiliencia.






