La ciencia marina y terrestre impulsa la bioeconomía circular y sostenible
La bioeconomía aprovecha recursos biológicos renovables de los océanos, suelos y cuerpos de agua dulce para generar alimentos, energía, materiales y productos farmacéuticos de manera sostenible. Investigaciones recientes muestran que la biodiversidad marina, especialmente las algas y sus microbios asociados, puede mejorar la resiliencia de cultivos, reducir el uso de agroquímicos y proporcionar compuestos bioactivos para aplicaciones médicas y agrícolas.
Laboratorios vivientes y proyectos de campo
- En Connemara, el proyecto AMicrobioM estudia microbios de algas marinas que protegen plantas de patógenos y mejoran la absorción de nutrientes, contribuyendo a la agricultura sostenible.
- En las turberas de Mount Lucas, Irlanda, un laboratorio viviente integra acuicultura, macroalgas y lentejas de agua para producir biomasa útil. Los desechos de peces se convierten en nutrientes que alimentan el crecimiento de algas y microbios, generando proteínas, bioestimulantes y compuestos para piensos y cultivos con enfoque de cero residuos.
- Estas instalaciones permiten ensayar y validar tecnologías de bioeconomía directamente en entornos reales, facilitando la transferencia a empresas y comunidades.
Biorrefinerías
- Las biorrefinerías transforman biomasa en múltiples productos de alto valor, incluyendo proteínas, fibras, bioestimulantes y energía renovable.
- Incorporan ingeniería microbiana, catálisis enzimática y optimización de procesos, reduciendo la dependencia de recursos fósiles y las emisiones de gases de efecto invernadero.
- Ejemplo: La Planta Piloto de Bioprocesos de la Fundación Irlandesa de Bioeconomía permite a startups y cooperativas desarrollar productos biológicos desde la investigación hasta la escala piloto.
Innovación en materiales circulares
- El Centro para la Sostenibilidad de Polímeros (CPS) desarrolla ecoplásticos biodegradables de alta barrera, replicando ciclos regenerativos de la naturaleza: creación, descomposición y refabricación.
- Estos materiales permiten envases de alimentos sostenibles, reducen microplásticos y ofrecen alternativas bajas en carbono frente a polímeros fósiles.
- La integración de fermentación microbiana, procesamiento de polímeros y diseño de circuito cerrado asegura la circularidad completa del producto.
Integración de la ciencia, industria y comunidad
- La bioeconomía requiere colaboración entre investigación, industria, agricultores, acuicultores y comunidades locales.
- Laboratorios vivientes y plantas piloto actúan como centros de excelencia, permitiendo capacitación, transferencia tecnológica y desarrollo de modelos de negocio sostenibles.
- La bioeconomía europea, valorada en 2,3 billones de euros y con 19 millones de empleos, demuestra cómo la innovación circular puede generar beneficios ambientales, sociales y económicos.
Conclusión
Los proyectos de bioeconomía integran innovación científica, recursos renovables y circularidad, creando un modelo sostenible de producción industrial, agrícola y energética. La combinación de biodiversidad marina, turberas experimentales, biorrefinerías y ecoplásticos circulares establece un camino hacia una economía más resiliente, baja en carbono y económicamente viable a escala regional y global.






