La madera hidroplástica abre nuevas posibilidades para sustituir plásticos desechables
La búsqueda de materiales alternativos a los plásticos derivados del petróleo ha llevado a un equipo investigador a desarrollar una madera hidroplástica capaz de adoptar distintas formas y mantener una elevada resistencia mecánica. El procedimiento utiliza agua para facilitar el moldeado de la madera y refuerza su estructura mediante celulosa, conservando gran parte de la lignina natural.
El estudio, publicado el 9 de octubre de 2026 en la revista científica Journal of Bioresources and Bioproducts, plantea una posible vía para fabricar productos como platos, cubiertos y pajitas a partir de un recurso renovable.
Un material que combina resistencia y capacidad de moldeado
La técnica comienza con una deslignificación moderada de la madera, seguida de la infiltración de una solución de celulosa en su estructura porosa. Durante el proceso, el agua facilita la deformación y la celulosa regenerada forma una red que refuerza la estructura original. Al secarse, el material se densifica sin necesidad de recurrir al prensado mecánico en caliente convencional.
En los ensayos, la madera hidroplástica alcanzó una resistencia a la tracción de 405,5 megapascales, aproximadamente 5,9 veces la de la madera sin tratar utilizada como referencia. En condiciones húmedas, su resistencia a la tracción fue de 86,7 megapascales.
Estas propiedades permiten plegar el material mientras está hidratado y darle diferentes formas. El equipo fabricó prototipos de cuchillos, tenedores, platos y pajitas, aunque estas pruebas de laboratorio no demuestran por sí solas que los productos estén preparados para su comercialización a gran escala.
La lignina contribuye a mantener la resistencia al agua
Uno de los aspectos del procedimiento es la conservación de la mayor parte de la lignina, un componente natural de la madera que contribuye a sus propiedades estructurales y a su comportamiento frente a la humedad.
En las pruebas, la absorción de agua del material tras 48 horas fue del 54 %. Este resultado muestra que la madera tratada presenta cierta resistencia a la humedad, pero también que sigue absorbiendo agua: no debe interpretarse como un material impermeable.
La conservación de la estructura natural de la madera distingue este método de otros tratamientos que eliminan grandes cantidades de lignina. Según los investigadores, el enfoque puede ayudar a reducir la necesidad de tratamientos más intensivos, aunque su eficiencia deberá confirmarse al adaptar el proceso a diferentes tipos y dimensiones de madera.
Una biodegradación observada en ensayos de suelo
Los investigadores también evaluaron el comportamiento de una pajita fabricada con el material mediante un ensayo de enterramiento en suelo. La pajita comenzó a fragmentarse después de 90 días y estaba prácticamente degradada a los seis meses. En las mismas condiciones, la pajita convencional de polietileno no mostró una degradación observable durante el periodo estudiado.
Los resultados apuntan a un potencial de biodegradación superior al del plástico utilizado como referencia. No obstante, corresponden a unas condiciones experimentales concretas y no permiten afirmar que el material se degrade igual de rápido en todos los entornos, como el medio marino, un vertedero o una instalación industrial de tratamiento.
La evaluación ambiental todavía tiene límites
El estudio incluye una evaluación del ciclo de vida centrada en la fabricación, cuyos resultados indican una huella de carbono considerablemente inferior a la de varios plásticos derivados del petróleo analizados.
Sin embargo, la comparación no incorpora el transporte, la fase de uso ni el tratamiento al final de la vida útil. Por tanto, los resultados no representan una evaluación ambiental completa del producto ni permiten concluir que la madera hidroplástica sea preferible en cualquier aplicación.
Antes de trasladar el material a la industria, los autores señalan que es necesario optimizar el procedimiento. Entre los retos figuran las diferencias de comportamiento entre especies de madera, la dificultad de lograr un tratamiento uniforme en piezas de más de un centímetro de grosor, la reducción de los tiempos de secado y la recuperación de los productos químicos empleados.
Del laboratorio a una posible aplicación industrial
La investigación demuestra que es posible transformar madera mediante hidroplasticización a temperatura ambiente para obtener estructuras resistentes y moldeables, con potencial para sustituir algunos artículos fabricados actualmente con plástico. Sin embargo, todavía deben mejorarse la uniformidad del tratamiento, la productividad y la eficiencia del proceso.
El avance ofrece una línea de investigación para valorizar materiales de origen renovable, pero su viabilidad ambiental y económica dependerá de cómo se fabrique, de los recursos necesarios y del uso concreto al que se destine.
[Este contenido procede de SCIENCE DIRECT Lee el original aquí]







