Los bioplásticos avanzan hacia la circularidad mediante el uso de residuos como materia prima
Los bioplásticos se presentan como una alternativa a los plásticos convencionales de origen fósil, aunque su desarrollo todavía afronta retos relacionados con las materias primas, la gestión de los residuos y los costes de producción. En un artículo publicado en septiembre de 2026 en The Conversation, Gumersindo Feijoo Costa, catedrático de Ingeniería Química y miembro del Centro de Investigación Interdisciplinar en Tecnologías Ambientales de la Universidade de Santiago de Compostela, analiza el potencial de estos materiales y las condiciones necesarias para avanzar hacia modelos más circulares.
Tres tipos de bioplásticos concentran el desarrollo
Según el análisis, el furanoato de polietileno (PEF), el ácido poliláctico (PLA) y el polihidroxibutirato (PHB) representan actualmente el 95 % del mercado de bioplásticos y ya están presentes en distintos envases.
El PEF, obtenido a partir de azúcares procedentes de biomasa vegetal, entre ellos los procedentes de residuos agrícolas, se plantea como alternativa al tereftalato de polietileno (PET) de origen fósil. Su impacto ambiental depende en buena medida del proceso de fabricación, por lo que el uso de materias primas residuales y métodos de síntesis de menor impacto constituye una de las vías señaladas para mejorar su sostenibilidad.
Los ensayos realizados hasta ahora apuntan, según el autor, a una huella de carbono entre un 30 % y un 35 % inferior a la de los plásticos convencionales, además de una mayor capacidad de barrera frente al oxígeno y de contención de dióxido de carbono.
El PLA incorpora residuos agroalimentarios
El ácido poliláctico (PLA) ya está implantado en el sector productivo y se obtiene mediante la fermentación de azúcares para producir ácido láctico, que posteriormente se polimeriza.
El artículo señala una reducción del 40 % al 60 % de la huella de carbono respecto al PET y una compostabilidad superior al 90 % en menos de 180 días.
Además, el aprovechamiento de residuos agrícolas puede integrarse en procesos de biorrefinería. Como ejemplo, el autor plantea el uso de residuos de paja de trigo para obtener ácido láctico y nisina, un péptido utilizado en películas antimicrobianas para envases funcionales.
Las aguas residuales como materia prima para PHB
El polihidroxibutirato (PHB) se encuentra todavía en fase de pruebas piloto. Una de las vías de producción analizadas parte de la materia orgánica presente en las aguas residuales.
Los microorganismos pueden transformar esta materia orgánica en ácidos grasos volátiles, que posteriormente sirven como fuente de carbono para las bacterias capaces de acumular PHB. De esta manera, las plantas de tratamiento de aguas residuales podrían actuar también como biorrefinerías, obteniendo productos adicionales al agua tratada.
El planteamiento permitiría combinar el tratamiento de residuos y aguas residuales con la producción de materiales, favoreciendo la circularidad del carbono.
Materias primas, recogida y costes siguen siendo retos
El desarrollo de los bioplásticos no elimina todos los desafíos asociados a su sostenibilidad. El autor señala que la obtención de determinadas materias primas puede requerir tierras agrícolas y agua que también se destinan a la producción de alimentos.
A ello se suman dificultades para su separación y recogida selectiva cuando se pretende destinarlos a procesos de compostaje. Los costes de producción también continúan siendo, en términos generales, superiores a los de los plásticos convencionales.
Por ello, el análisis identifica el aprovechamiento de residuos para producir materiales y otros productos de mayor valor añadido mediante procesos de biorrefinería y suprarreciclaje como una de las vías de investigación e innovación para avanzar en la circularidad de los bioplásticos.







